La historia de las historias: el contenido efímero en redes sociales
En la era digital, todo cambia a velocidad vertiginosa. Entre estos cambios, uno de los más llamativos ha sido la aparición —y posterior adopción masiva— del contenido efímero: publicaciones que desaparecen automáticamente tras un breve período, generalmente 24 horas. A estas publicaciones las conocemos como “historias” o “stories”. Pero, ¿de dónde vienen y cómo han transformado nuestra forma de comunicarnos en redes sociales?
El origen: Snapchat y el concepto de efimeridad
Todo comenzó en 2011 con la aparición de Snapchat, una aplicación que permitía enviar fotos y videos que desaparecían después de ser vistos. Este modelo rompía con la lógica tradicional de las redes sociales, que priorizaban la permanencia del contenido. Snapchat planteó una nueva forma de interacción: espontánea, momentánea y sin rastro (al menos en teoría).
En 2013, Snapchat lanzó la función "My Story", permitiendo a los usuarios publicar fotos y videos visibles durante 24 horas. Este formato resultó ser todo un éxito, especialmente entre jóvenes, por su autenticidad y su bajo compromiso emocional. Compartir sin pensar demasiado en la perfección se convirtió en tendencia.
La adopción masiva: Instagram y la estandarización del formato
El verdadero auge llegó en 2016, cuando Instagram, propiedad de Meta (antes Facebook), lanzó su propia versión de historias. Aunque al principio fue acusado de copiar descaradamente a Snapchat, Instagram logró perfeccionar y popularizar el formato al integrarlo en su ya consolidada red de usuarios y al añadir funciones interactivas: encuestas, preguntas, música, filtros y enlaces.
A partir de ese momento, otras plataformas siguieron el ejemplo:
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Facebook Stories (2017)
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WhatsApp Status (2017)
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YouTube Stories (2018, ya descontinuado)
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LinkedIn Stories (2020, también eliminadas en 2021)
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Twitter Fleets (2020, desaparecieron en 2021)
Estas implementaciones demostraron dos cosas: que el contenido efímero era atractivo… pero también que no funcionaba igual en todas las plataformas.
¿Por qué nos gustan tanto las historias?
Las historias responden a varios factores psicológicos y sociales:
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Espontaneidad: se perciben como más reales y menos producidas que una publicación común.
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Urgencia: al durar solo 24 horas, generan una sensación de “lo veo ahora o lo pierdo”.
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Menor presión: al no quedar registradas en el perfil, se comparte con más libertad y menos miedo al juicio.
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Interactividad: los stickers, encuestas y respuestas permiten una comunicación directa con la audiencia.
Impacto cultural y de negocio
Las historias no solo cambiaron cómo compartimos momentos, también transformaron el marketing digital. Las marcas empezaron a utilizar este formato para mostrar contenido exclusivo, lanzar productos, interactuar con clientes o humanizar su imagen. Incluso se crearon herramientas analíticas específicas para evaluar su rendimiento.
Además, el contenido efímero marcó una evolución en nuestra relación con la tecnología: menos preocupación por la “huella digital” y más enfoque en el aquí y ahora.
El futuro de las historias
Aunque algunas plataformas han abandonado el formato, en otras sigue siendo vital. Instagram, WhatsApp y Facebook aún mantienen y perfeccionan sus historias, mientras que nuevos formatos como los Reels o los Shorts han tomado parte del protagonismo con videos breves pero permanentes.
La gran lección es que el contenido efímero llegó para quedarse, al menos en una forma u otra. Ya no solo compartimos lo que somos, sino también lo que fuimos hace unas hora
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Tomado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_(internet)
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